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La evolución medioambiental del etanol: una hoja de ruta hacia la sostenibilidad

09-10-2023
5 minutes

La evolución medioambiental del etanol: una hoja de ruta hacia la sostenibilidad

El calentamiento global y el cambio climático se han convertido en temas prioritarios en prácticamente todos los sectores, y no es para menos: se espera que Europa supere el récord del verano más caluroso registrado el año pasado con nuevas temperaturas extremas, los incendios forestales boreales están arrasando Canadá, y los patrones de lluvia alterados provocan fuertes inundaciones en el norte de Europa. Estos son solo algunos ejemplos de desastres climáticos que han causado numerosas muertes, desplazamientos de personas y destrucción, y que seguirán convirtiéndose en la norma si no gestionamos nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Naturalmente, los organismos gubernamentales, las empresas y los ciudadanos —incluido el sector de las materias primas de etanol— han colocado la lucha contra el cambio climático en lo más alto de su agenda.Pero ¿qué aspectos medioambientales afectan a la industria del etanol? ¿Qué acciones medioambientales ya se han llevado a cabo? ¿Y cómo pueden las empresas avanzar hacia una forma de trabajar y operar más sostenible?

Four ways towards sustainability

En general, la mayoría del impacto medioambiental del sector del etanol puede dividirse en cuatro categorías:
 

  1. Abastecimiento
  2. Producción de etanol
  3. Gestión de residuos
  4. Distribución

Soluciones de abastecimiento de etanol

Aunque las materias primas del etanol provienen de recursos renovables como los cereales, la caña de azúcar y el maíz —en lugar de combustibles fósiles—, la siembra, el cultivo y la cosecha de estos materiales siguen requiriendo una gran cantidad de energía y agua, lo que contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Algunas operaciones pueden apoyarse en energías renovables; sin embargo, esto no resuelve el problema de que los cultivos sustituyen bosques que actúan como sumideros de carbono esenciales.

Una posible solución y oportunidad para los productores de materias primas destinadas al etanol es la implementación de cultivos orgánicos regenerativos: este modelo agrícola se centra en la restauración de la fertilidad del suelo, el bienestar animal y la responsabilidad social en torno a las condiciones laborales de los agricultores. Al aplicar prácticas más naturales como el control biológico de plagas, la rotación de cultivos y el uso de compost, la flora y fauna nativas pueden prosperar mientras se garantiza la sostenibilidad de los recursos humanos.
 

El impacto medioambiental de la producción de etanol

La destilación del etanol es otra fuente importante de emisiones de CO₂ para la industria: en Estados Unidos, una planta de etanol con una capacidad de 50 millones de galones por año libera 14 toneladas de CO₂ como subproducto de la destilación, sin contar las emisiones derivadas de la energía necesaria para llevar a cabo el proceso. Aunque la energía que impulsa la destilación puede sustituirse por fuentes renovables como la eólica o la solar, eliminar el CO₂ como subproducto de la destilación no es posible desde un punto de vista químico.

Lo que muchas personas quizás no saben es que el CO₂ puro tiene aplicaciones en varios sectores del mercado, lo que significa que su reutilización no solo es necesaria desde una perspectiva ambiental, sino también beneficiosa para dichos mercados.

¿Es el CCUS la solución?

Aunque ya ha sido implementada por algunas biorrefinerías, la tecnología de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS, por sus siglas en inglés) representa tanto el futuro como el presente de la producción de etanol. El CCUS captura CO₂ puro del proceso de fermentación y lo utiliza directamente —por ejemplo, para el tratamiento de aguas municipales, bebidas carbonatadas, conservación de alimentos, almacenamiento de vacunas y fabricación de tejidos— o lo almacena bajo tierra.

Sin embargo, a nivel global, los sistemas de CCUS aún esperan una adopción masiva: según McKinsey, el mercado del CCUS debe crecer 120 veces su tamaño actual para 2050 si se quiere alcanzar el objetivo de emisiones netas cero. La implementación lenta se debe principalmente al alto costo de estas tecnologías; reducir dichos costos, por ejemplo, mediante exenciones fiscales, es crucial para su viabilidad.

El etanol de segunda generación como solución para evitar residuos

El potencial del etanol en la valorización de residuos agrícolas está ganando cada vez más impulso en la industria del etanol. El llamado etanol de segunda generación (2G) o etanol celulósico utiliza materias primas celulósicas, es decir, residuos de cultivos y materiales que no compiten con alimentos.

Además de minimizar los residuos de las industrias agrícolas, también representa una solución adecuada para evitar que la producción de etanol compita con materias primas destinadas a la alimentación humana. Aunque el etanol 2G tiene la misma calidad que el de primera generación, su importancia en la reducción de residuos, emisiones de CO₂ y uso de materias primas lo convierte en una alternativa muy prometedora a las materias actuales.

Descarbonización de la distribución del etanol

El mayor foco de emisiones de CO₂ en la cadena del etanol se encuentra en su distribución: el transporte marítimo global, que es el método de distribución más común, contribuye a más del 3 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI). Se trata de un sector notoriamente difícil de descarbonizar, y la reducción de emisiones de GEI en este ámbito avanza lentamente.

No obstante, se están llevando a cabo intentos para reducir estas emisiones, como la disminución de la velocidad de los buques hasta en un 20 % y el desarrollo de combustibles y fuentes de energía no tradicionales, como los biocombustibles, las baterías y el hidrógeno. Otro ejemplo de solución más respetuosa con el medio ambiente es el suministro eléctrico en puerto (OPS, por sus siglas en inglés), que reduce la contaminación del aire y las emisiones de GEI mientras los buques están atracados; el puerto de Hamburgo, por ejemplo, está implementando sistemas OPS en su esfuerzo por mejorar la calidad del aire en la ciudad y sus alrededores.

Aunque este es un factor sobre el que un proveedor de materias primas tiene poca o ninguna influencia directa, es importante que los actores del sector del etanol reconozcan su impacto y opten por métodos de distribución menos contaminantes o busquen formas de compensar esas emisiones.

Navegando el complejo camino hacia la sostenibilidad del etanol

Como sugiere esta exploración sobre la sostenibilidad en el sector de las materias primas de etanol, la descarbonización de la industria no es tan sencilla como podría parecer; con una cadena de suministro muy compleja que involucra a numerosos actores, avanzar hacia tecnologías y prácticas renovables se convierte en un proceso lento y difícil.

Sin embargo, existen muchas soluciones y tecnologías sostenibles que están esperando ser aprovechadas. Transformar la agricultura hacia cultivos orgánicos regenerativos, implementar la captura de carbono y energías renovables en el proceso de producción, y pasar de la producción de etanol de primera a segunda generación son pasos concretos que el sector del etanol puede tomar para aportar su parte hacia un futuro más sostenible y ecológico.